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El mundo esta cambiando a pasos agigantados y las marcas deben estar atentas a ello
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Los cambio en los hábitos de consumo en la nueva normalidad

Pandemia, confinamiento, distanciamiento social, bio seguridad. Estas son solo algunas de las ideas que están actualmente en la mente de todos y que hacen parte de nuestra nueva realidad, algo con lo que tenemos que convivir y adaptar a nuestro día a día.
Nos hallamos en medio de uno de los momentos coyunturales mas representativos de los últimos tiempos, algo tan grande que esta cambiando nuestra forma de vernos como sociedad, la economía y la interacción que nos define como seres humanos. Esta etapa es solo equivalente a la vivida en medio de las guerras o los grandes desastres naturales pero con una particularidad: en esta ocasión afecta a prácticamente todos los lugares del planeta donde vive el hombre.
A partir de ello podemos evidenciar que los hábitos de consumo están cambiando y cambiaran a un ritmo mas acelerado de lo que ninguno podría imaginar. Algunos califican a este evento como un “cisne negro” por la forma tan drástica como este hace que adoptemos nuevos paradigmas de una manera que difícilmente podríamos prever. En esta ecuación tenemos tres factores principales:
> La era de la información y las comunicaciones en la que vivimos: Somos unas sociedad hiperconectada, que exige tener la información y cualquier actualización a un golpe de pantalla, junto con una necesidad de contacto permanente con las marcas.
> El consumo más responsable: Las compras ahora son mas inteligentes y el viaje del cliente es mucho más largo. Seguramente se pase por una red social, una tienda virtual, una asistencia telefónica y un punto físico. Los factores de decisión van mas allá del precio y la marca; ahora evaluamos calidad, durabilidad, el impacto medioambiental y las opiniones de otros clientes entre otros.
> La exigencia que tienen los consumidores hacia marcas mas personalizadas y que ofrezcan experiencias coherentes: Quedo atrás centrarse solo en el producto, los clientes esperan una experiencia holística que cubra el antes, durante y después del proceso de compra, recibir sus productos en cualquier horario y ser atenido 7×24 los 365 días del año.

La vida familiar es uno de los elementos que más peso han ganado importancia dentro de la sociedad.

En conjunto, estos factores han hecho que las personas revalúen sus desiciones de compra junto con los hábitos de consumo. Se desplazo la compra de artículos suntuosos por aquellos que son mas vitales como los alimentos, se han disparado las compras online y los domicilios, el consumo de contenidos en streaming, las plataformas para reuniones virtuales y los servicios ofrecidos con el apoyo de soluciones tecnológicas. El hogar se ha convertido en lugar de trabajo, entrenamiento, estudio y entretenimiento, con lo cual los clientes revalúan de manera muy critica la oferta de valor que las marcas ofrecen. Ya no es importante el campus de una institución educativa, el ambiente del restaurante o la cercanía de la oficina con nuestras casas. Las personas están aprendiendo a ver mas allá del contenedor y se fijan en muchos elementos de la oferta de valor que antes, eran pasados por alto.
Existe un temor generalizado hacia invertir y derrochar; en una economía que tambalea, prima el abastece no malgastar, se pierde la fidelidad hacia las marcas, priorizando precio, cercanía, disponibilidad y servicios (como el envío a domicilio, las medidas de bio seguridad en fabricación y distribución y el soporte continuo).
Todo esto va de la mano con una adopción tecnológica que seguramente abría tomado años en alcanzarse junto con los movimientos de las marcas ofreciendo productos o servicios que respondan a esta realidad. Los mas punteros han puesto manos a la obra y en tiempo récord han encontrado como revaluar, monetizar y fidelizar clientes. Ya no es raro ver entrenadores deportivos online, servicios de personal shopper virtual, visitas guiadas a museos y zoológicos por medio de Zoom, videollamadas de consultas médicas, shows al vivo trasmitidos por youtube… y la lista sigue.
La otra cara del cambio es la desglobalización. Frente al cierre de fronteras y envíos, los productores locales han tenido que mirar como responder a la demanda de productos que antes llegaban desde otros lugares del mundo. Aquí tenemos un factor clave: el posicionamiento de marcas regionales que bajo otras circunstancias jamas abrían logrado alcanzar altos niveles de reconocimiento en el mercado. Todo esto esta enmarcado en la guerra comercial entre Occidente y Asia, reconfigurando las cadenas de suministro hacia una producción nacional, conllevando a un alza de los aranceles y el endurecimiento de las políticas de importación.
Es muy importante entender que no volveremos a funcionar como solíamos hacerlo, sobre todo con la cantidad de costumbres que se imponen en el imaginario de todas las sociedades. ¿Has escuchado que se necesitan 21 días para crear un habito?, la cantidad de personas que han descubierto su amor por la cocina en casa, entrenar en la sala, las mecánicas del teletrabajo efectivo y la disciplina del estudio online, de seguro son pruebas de ello.
Como dueños de marcas y empresas debemos trabajar para revaluar, crear o establecer mejores ofertas de valor, alineados a los nuevos paradigmas y apoyarnos en las herramientas que el mundo de hoy nos ofrece. La digitalización de las marcas era una tarea pendiente para muchos y hoy es una obligación, pensar más allá del producto y centrar los esfuerzos en los clientes, humanizar las marcas, hacerlas cercanas y accesibles para los consumidores y sobre todo estar atentos a la manera en que los cambios afectan la manera de consumo de los productos o servicios que representamos.

De seguro en un par de años veamos como conceptos, emprendimientos y marcas que nacieron hoy, serán reconocidas a nivel mundial, haciendo parte de nuestra vida diaria, forjando los escenarios y estilo de vida del futuro.

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